Black Mirror: El diagnóstico que confundimos con profecía
Por Rafael M. Pérez El error de origen Desde su estreno en 2011, Black Mirror fue catalogada como "distopía tecnológica", un ejercicio de imaginación sobre futuros que nunca deberían existir. Esta etiqueta fue reconfortante: permitía ver la serie como advertencia sobre un mañana evitable. Catorce años después, esa lectura se ha vuelto insostenible. El error fue creer que hablaba del futuro, cuando en realidad satirizaba comportamientos humanos que ya existían . La serie nunca preguntó "qué tecnología vendrá", sino "qué haremos los humanos cuando esta tecnología amplifique lo que ya somos ". No diagnosticó tecnologías, diagnosticó psicología colectiva . La serie no anticipó tecnologías concretas, identificó patrones estructurales de diseño y poder que, una vez activados, se repiten con precisión mecánica. No fue profética, fue altamente clínica. La trampa de la "profecía autocumplida" Charlie Brooker , creador de la serie, nunca pretendió pre...


.jpg)






